miércoles, 23 de diciembre de 2015

MICROPERLAS

Jabones, detergentes, pastas de dientes, cremas exfoliantes y geles de ducha son algunos de los productos que contienen microperlas. Estos pequeños trozos de plástico muchas veces son anunciados como una especie de avance o mejora en estos artículos, ya que según las marcas sirven para frotar la piel y limpiarla en profundidad.
 
Sea una estrategia de marketing o una verdad, las microperlas pueden terminar siendo muy nocivas para la salud del ser humano. No al entrar en contacto con la epidermis, sino de manera indirecta: las microperlas no se disuelven en el agua, sino que arrastradas por el caudal del agua de un grifo, bajan por las tuberías y llegan a los desagües. Desde ahí pueden terminar en el mar o en los ríos, y no pueden ser filtradas: cualquier pez que se alimente o animal que beba el agua en el que esté esta sustancia la consumirá, y finalmente llegará al hombre.
 
Se estima que solo en el estado de Nueva York se vierten 19 toneladas de microperlas al año a los desagües. Muchos seres vivos confunden su forma con la de plancton o la de insectos, y terminan comiendo plástico.
 
“Las microperlas son tremendamente dañinas para el medio ambiente y para la fauna que allí vive.  Ya que existen alternativas naturales y saludables, la prohibición de este tipo de compuestos es completamente lógica”, explica en un comunicado de prensa un portavoz de la Wildfire Conservation Society, una organización estadounidense que lleva años concienciando sobre este problema.
 

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